La realidad municipal chilena, al igual que la de la mayoría de los países de la región está marcada por una alta heterogeneidad territorial e institucional a nivel local, con desiguales condiciones territoriales, sociodemográficas, capacidades financieras y de recursos humanos, pero con la responsabilidad de entregar servicios equivalentes a sus ciudadanos.
Las diferencias territoriales impactan directamente en la organización municipal, en la capacidad de generar recursos propios, de enfrentar la administración de servicios y programas públicos y, en general, de dar respuesta a las demandas ciudadanas. El cometido municipal es el mismo -municipios promotores del desarrollo de los territorios- pero tanto las tareas que es preciso realizar para responder a ese cometido, como los medios de que se dispone para ello, son distintos.
En nuestro país, el presupuesto total del sistema municipal es de MM$1.370.000 (MMUS$ 2.550) más MM$1.000.000 (MMUS$2.000) en recursos de transferencias para gestionar la salud primaria y la educación pública, estos recursos son administrados por medio de 345 municipalidades que administran un territorio altamente heterogéneo, lo que incide evidentemente en que existan estructuras presupuestarias divergentes.
En consecuencia, los municipios del país enfrentan hoy escenarios sociales, culturales, económicos y políticos altamente cambiantes; a nuevas sobrecargas de funciones y tareas derivadas de los políticas públicas cada vez mas inclusivas que exigen una fuerte dosis de gestión local , a presiones por actores privado sen busca de mecanismos de articulación y asociatividad y, así como a una ciudadanía cada vez más exigente y demandantes de servicios y prestaciones de calidad, como también por espacios de participación reales en la toma de decisiones para la resolución conjunta de problemas que afectan a sus territorios locales.
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| Ver Documento: "Hacia una Gestión Municipal de Calidad en Chile".
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